
Hoy me siento sensible, como que extraño a alguien y me siento hasta un poco triste, todo me da pena y me hace llorar y lo peor de todos es que parezco mapache cuando lloro, porque quedo con todo el rimel y el delineador en las mejillas y debajo de los ojos, es del terror.
Todo empezó anoche tomándome una sopita y conversando con el Gordito, mi pareja, hablando de pega y de que ojala las cosas mejoren para nosotros y en eso sale la Uka (mi gata negra y malvada) y se pone a destrozar todo lo que encuentra a su paso, rasgando, mordiendo y corriendo, me tenía vuelta loca, sentía que no la soportaba ni un segundo mas, pensé hasta en regalarla, y eso que le e invertido ene plata a la feúca, entre vacunas,, alimento y su arena. Bueno, la cosa es que me fui a acostar con ese sentimiento de que estaba chata de la gata y me acorde de mi bebe, mi Regalo, mi bebe gato mas maravilloso de la historia de los gatos y lloré, lloré de impotencia porque ya no estaba junto a mi, porque se me salió a la calle y me lo mataron.
Mi bebe llevaba ya casi 6 años a mi lado, era el mejor compañero de la vida, lo encontró mi mama, cuando vivía con ella, se lo fueron a tirar al jardín, estaba tan flaco y feo que parecía arpa, pero yo lo vi y fue amor instantáneo, como si cupido me hubiese flechado en aquel instante. Lo entré, lo empecé a cuidar y a alimentarlo de comiditas y mucho mucho amor, aunque a veces se portaba re mal, igual lo seguía queriendo, porque era de ese tipo de amor incondicional, de ese que, aunque te mandis mil y una cagas, igual esta ahí y puedes perdonar todo.
Yo amaba tanto a ese gato, aun lo hago, aunque no este a mi lado. El me vio en mis mejores y peores momentos, viví junto a el una ruptura de 3 años, me vio mal, llorando, le contaba todo a el, era mi mejor amigo, mi confidente, el me vio cuando encontré el amor nuevamente, lo conoció y aunque no se llevaban demasiado bien, mi Gordito lo aceptaba y el Regalo también como que lo quería.

Era un gato dócil y yo estoy mas que segura que el también me amaba, si yo no estaba maullaba un montón y me despertaba en las mañanas, no mentira, el no me despertaba, el se acostaba a mi lado y dormía a la par conmigo, odiaba el momento en que me tenia que levantar para ir a trabajar, me miraba feo y me hacia desprecios, era el gato mas remolón que haya conocido.
Me aguanto 3 cambios de casa (salí media gitana pa mis cosas) siempre rezongaba pero igual se adaptaba al entorno y me seguía amando como siempre, seguía mimandome, dandome besitos y chocando narices, haciendome sus caballitos y la mejor gracia que tenia era que cada vez que se ponía a maullar muy fuerte yo le gritaba: "callate Regalo" y el maullaba en silencio (solo hacia el gesto de maullar pero no emitía sonido).
En la casa de mi mama no lo querían tanto porque era medio meón, ya que no lo tenia castrado, así que a veces le daba la wea y se ponía a marcar territorio dentro de la casa y a todos les cargaba, y con razón, olia a diablos. Un día lo lleve a castrar y se le paso, nunca mas marco territorio y de a poco se fue ganando el amor de todos en mi familia, menos el de mi Gordito, el no lo quería tanto aun, aunque el Regalo igual le hacia sus gracias y el se sonreía.
Me fui a vivir con mi Gordito a una casita cerca de mi mama y obviamente me lleve a mi Regalo, alias el bebe gato de la mama, el se acostumbró altiro, salia al patio y no mas lejos, en las mañana cuando mi Gordito se iba a trabajar (el entraba mas temprano que yo) me abría la puerta y se ponía a dormir al lado mio, ahí nos quedabamos regaloneando hasta que me tocaba a mi levantarme para ir al trabajo y darle su comidita. Era nuestra rutina la verdad, el iba para donde yo fuera, si salia a colgar la ropa el estaba a mi lado, si estaba en el segundo piso ordenando, el estaba a mi lado, nunca me dejaba sola, siempre estuvo junto a mi y por eso es que lo amaba aun mas, me aguanto todas mis locuras y caprichos, nunca criticándome, siempre apoyandome y queriendome incondicionalmente.
Recuerdo como si hubiese sido ayer la mañana del 30 de diciembre del 2014, me desperté pero mi bebe no estaba en su dormitorio, su manta estaba vacía, me asuste, algo en mi corazón me decía que sucedía algo malo, lo llame como loca por mucho rato: "Regaloooo!!!, Regaloooo!!! Bebe gato de la mama!!!" y nada, no había respuesta, yo sabia que algo pasaba, mi corazón lo sabia. Llego mi mama y me miró con una cara de pena, y me pregunto, donde esta el Regalo?. En ese momento lo supe, supe que ya no podría abrazarlo ni mimarlo mas. Me dijo: " Hija encontraron un gatito negro en la mañana con correa amarilla muerto aquí afuera, se lo llevo el camión de la basura"... Grité, sentí como si me hubiesen quitado un trozo de corazón y lo tiraran al fuego, lloré por horas, no podía creerlo, no podía concebir que mi mejor amigo se había ido lejos y que no lo volvería a ver, que no lo volvería a abrazar ni a dar besitos, que no volveríamos a chocar narices, que ya no estaba.

Quede en estado de shock por varios días, fue una gran perdida, aun no lo extraño mucho, y aun no concibo su partida tan brusca de este mundo, de mi mundo, de mi lado.
Anoche recordé todo eso, y lloré con pena pero en silencio y recordé a mi hijo adoptivo de cuatro patas que fue lo mejor que me pudo pasar en la vida, por eso hoy ando tan sensible y con tanta pena y mientras escribía esto no pude evitar soltar unas lágrimas y quedar como mapache, pero mi Bebé vale todas las lágrimas que he derramado y las que derramaré, porque un amor así no se olvida de un momento a otro, es un amor que perdura a través del tiempo y los años, es un amor como lo dije mil veces aquí, incondicional.